domingo, 22 de diciembre de 2013

Mi Fuente de la Juventud. Una reacción tardía de la Vida.


Mi fuente de la Juventud. Una reacción tardía de la Vida.

¡Ayer descubrí la fuente de la juventud! Me encontré chapoteando y salpicando la alegría como un niño de 5 años en el Monzón de Verano, como un sediento lo haría en un Oasis en medio del desierto, como si nunca hubiese conocido el frescor de las aguas dulces cristalinas, de un río de montaña.
Ayer, después de muchos años pasados, re-descubrí el alisiente que era para mi ver mi reflejo en esa fuente como un espejo, ver las ondas cruzar de lado a lado en una sonrisa, un eterno brillo que ilumina mis días más negros, que alivia mi alma cuando la temperatura de mi propio Sol ardiente de Verano casi me ahoga.
Hoy supe por fin por qué nunca envejezco, me miro al espejo y veo al mismo niño que corría descalzo bajo la lluvia, siento los miedos de la inocencia, la despreocupación por vivir una vida ajena a la mía, la libertad de la ignorancia infundada, de las tareas impuestas.

Mañana, quiero seguir tomando de la misma fuente que por tanto tiempo me dió las fuerzas, que transformó en lo que soy, en lo que quiero ser, en lo que seguiré siendo siempre, alguien espontáneo, amante de lo simple y de lo realmente valioso de la vida, que si no la vida misma es.
¿Mañana? Sí, mañana seguiré urgando en las cavernosas entrañas de mi fuente de vida personal, la que por tanto tiempo me dió la alegría que todavía hoy conservo. Pero no quisiera esperar a mañana, quiero que ayer sea mi hoy siempre, como casset sinfin, como el símbolo de la eternidad, que retorna sobre sí mismo una y otra, y otra vez.
Al agacharme para saborear un sorbo de ese exquisito elixir de vida, tropiezo con una hermosa sonrisa en medio de una incontrolable alegría, agarróme de un riso de tu pelo para no perderme en la profundidad, de esas aguas como diamantes que al sumergirme no quiero salir nunca.

Siempre seguiré tomando el líquido que me hace jóven, el que me hace sentir lo que soy, lo que quiero ser, porque no hay nada tan puro en este mundo que un sentimiento inagotable, que se renueva como el Fenix, que crece como un gran árbol, que suelta sus hojas solo para parirlas más hermosas todavía.
Siempre, siempre, siempre y por toda la eternidad quiero seguir tomando de tu agua dulce, la que sació mi sed de tal forma que solo con el primer sorbo, fue suficiente para hacerme comprender que tus ojos son ese néctar delicioso de vida, sí, sus reflejos cristalinos son mi fuente de la eterna juventud.
Tu sonrisa leve y misteriosa la luz que me indica el camino hacia mi secreta fuente, tan mía, tan única, que desata en mi ese arrebatamiento que causa el egoísmo infantil de no querer compartirlo con nadie, ni contigo. Tus ojos son mi fuente de la eterna juventud, tu mirada el sorbo que alimenta mi sed.

Eternamente siguen llegando a mi alma el reflejo de las ondas cristalinas de la primera vez que hice contacto en tus aguas y que seguiran para siempre emitiendo las luces destallantes visibles solo para mi. Como un vidrio puro, con el color perfecto, tan trasparente que me deja ver la profundidad de tu alma.

lunes, 25 de noviembre de 2013

¡De oportunidad!, vendo un corazón usado.


¡De oportunidad!, vendo un corazón usado.

Está usado y maltrecho, remendado en sus heridas más profundas, y emparchado con partes de corazones más nuevos y jóvenes. Las cicatrices aún están visibles como recuerdo de la experiencia, algunas partes han perdido su color original debido a muchas faltas de esperanzas y decepciones, sin embargo todavía es un corazón lleno de vida.

De tantos tropiezos ya ha aprendido a agradecer y amar las cosas sencillas y a reconocer el amor verdadero. A comprender que no todos los sueños se harán realidad, pero que debe seguir soñando hasta que lo sean. Es un corazón que sabe con exactitud que existe una gran diferencia entre precio y valor, cuando se habla sobre los sentimientos.

Este corazón tiene el infinito don de amar a ciegas, ha sabido verse amado y también aprendió a perdonar hace mucho tiempo, es sabio para dar amor, pero muy torpe para recibirlo y lo hace con el ímpetu de un niño que abre sus regalos en Navidad. Tiene muchas fallas, pero muchísimas más virtudes. De tanto dar ya perdió su forma original, pero es feliz así.

Lo vendo porque necesita un nuevo dueño, alguien que de verdad quiera sentir amor por los demás, alguien que no sepa apreciar las pequeñas cosas, que no comprenda la vida, alguien que esté dispuesto a vivir de nuevo oportunidades perdidas, y éxitos rotos para aprender a ver lo positivo de esas cosas.

Sigue latiendo como cuando me lo dieron, no se cansa, y cuando parece que no tiene más fuerza, solo es porque hace una pausa para latir mucho más fuerte, porque no sabe rendirse, sabe que las metas solo se consiguen con empeño y es capaz de devolverse a dar la mano a quien lo necesita para luego caminar a su lado, sin prisa pero seguro de donde va, porque nunca olvida de donde vino.

Cuesta muy poco, pero tiene un valor excepcional, el valor que tú quieras darle. No quiero alguien que lo cuide, que lo añoñe, quiero alguien que lo saque a caminar, a conocer y sentir cosas que nunca ha sentido antes. Lo entrego a cambio de nada y de todo, una sonrisa honesta, un brillo en el rostro, un destello en la mirada. Hasta por un suspiro profundo, un susurro al oído, un abrazo tierno y tibio.

Una palabra es más que suficiente y tan efectiva como cirugía a corazón abierto, no se necesita más que eso para que te lleves este corazón, que ha sufrido tanto, que ha sido feliz con tan poco y que sabe muy bien que la travesía es larga, más finalmente llegará el momento en que conseguirá su meta y cumplirá su destino.

Hacer tan feliz a otro, como me ha hecho a mi.


RP.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¡Quiero un reembolso de mi Vida!


Quiero un reembolso de mi Vida.

¡Quiero que me devuelvan el Mundo que me vendieron, porque éste me salió dañado!

Cuando niño, recibí este hermoso regalo envuelto en brillantes papeles de colores, delicadamente ataviado con las más finas y preciosas cintas doradas a su alrededor, con mis ojitos vidriosos, mis pómulos empujando mis mejillas hasta su máxima tensión, mis labios tendidos ante una gran sonrisa y mi respiración sostenida en una espera que parecía eterna, finalmente sostuve entre mis pequeños brazos un regalo que prometieron sería promisorio y mucho más que hermoso, sería la satisfacción de mis días hasta el fin.

Según fui creciendo, depositaba como en alcancía mis mejores sueños, mis anhelos, mis ideas, mis metas. Los suspiros me los quedaba como premios de consolación por el sacrificio de no disfrutar de algo por esperar a que creciera, que madurara, que diera frutos, con ahínco regué los primeros brotes, con sudor, cansancio, trasnoches y una que otras veces con lágrimas y sangre.

Sentir que lo que trataste de construir, no sirve de cobijo para muchos que lo necesitan mas que tú es devastador, desalentador, pero a la vez misma aleccionador, porque aprendes a fuerza de la decepción que ese regalo que recibiste, no fue lo que te prometieron que sería.

Cuando veía en los comerciales de TV lo que sería mi Mundo del mañana, me regocijaba de mi mismo, de mi suerte, de la suerte de mi descendencia que aún estaría por venir, dormía con una sonrisa, porque al despertar soñaba que encontraría al lado de mi cama, los ladrillos y las herramientas para hacer lo que me pidieron que hiciera, un Mundo Mejor.

Pero la realidad era otra, menos halagüeña, menos prometedora, menos divertida. Tuve la sensación que hacía lo que me correspondía, el trabajo para el que fui creado, preparado, instruido, nunca descansé un segundo aún en mis recreos de los recreos, sin desmayo di todo de mi, o por lo menos eso pensaba que hacía, hoy me he dado cuenta que pude dar más, que todavía puedo dar mucho, mucho más.

Por eso elevo mi voz solitaria para quien desee escucharla, para les sirva a otros esta lección, esta fantasía de vida, buena prometedora y feliz que nosotros mismos nos infundamos, sueña fuerte y constante, pero realiza cada sueño aún a sabiendas de su imposible, ¿quién sabe? quizás algún día logres lo que yo no pude. Nunca descanses aunque en descanso estés, porque en el descanso está la puerta para que el fracaso entre libremente.

Yo quiero ver el Mundo que me prometieron cuando nací, lo que me vendieron cuando crecí, lo que todavía me siguen ofreciendo ya sabiendo que conozco la verdad.

No estoy pidiendo un imposible, estoy pidiendo que me devuelvan lo que invertí en esta vida, este mundo, en mis sueños, porque tengo dos inversionistas esperando por eso, y que estoy seguro, tendrán mejores resultados que los que yo tuve, porque ellos tienen mejor asesoría que yo cuando pequeño. No estoy pidiendo, porque no se pide lo propio, ¡estoy exigiendo!

Devuélvanme las oportunidades que me robaron, las que pagué y nunca recibí, en las que invertí todo de mi. Ya no las quiero para mi, las quiero re-invertir, sembrarlas en dos terrenos más fértiles y jóvenes, abonarlas con más que solo lágrimas y sangre, con esfuerzo, consistencia y tesón.

Estoy seguro que todavía me queda otra oportunidad para re-hacer lo que nunca pude, para quizás comenzar de nuevo, para guiar por el mejor camino a mis dos reflejos, mis hijos, no quiero descansar, ni siquiera detenerme a tomar una bocanada de aire en mis pulmones, para eso tendré tiempo de sobra. Quiero lograr en ellos la meta que me trajo a esta vida, cumplir todas las promesas incumplidas y reparar todo lo que está dañado.

Es por eso que exijo un reembolso de mi Vida.
¡Quiero que me devuelvan el Mundo que me vendieron, porque éste me salió dañado!


RP.

martes, 19 de noviembre de 2013


Mis sueños.

Muchas veces sin querer, me he visto en la situación que no puedo avanzar hacia lo que realmente deseo en mi vida, hago el esfuerzo pero no avanzo, y mientras más fuerza le pongo más doloroso es, entonces, hace poco me dí cuenta del motivo de mi inmovilidad.

Miré hacia atrás, me he dado cuenta que por pisar mis sueños es que no he podido avanzar en algunas cosas de mi vida, que no logro dar un paso hacia adelante, levanté mi pié, recogí mis sueños pisoteados por mi mismo, los limpié, y ahora puedo ver que los pasos que nunca di son menos dolorosos hoy.

Ahora puedo continuar, cargando mis sueño en mis hombros, aunque pesados ya no me frenan en mi avance hacia un futuro mejor, para mi y los míos.

No existe nada que nos frene más que nosotros mismos, tú y yo tenemos la solución para escoger y continuar por el camino ideal.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Lo que la Vida me quitó.

Lo que la Vida me quitó.
Dream Home by the Lake (Philadelphia USA, 2013)
Siempre he escuchado que la Vida te quita cosas para darte otras mejores, siempre he estado y estoy completamente de acuerdo con esto, yo soy de los que creen que con Fe hasta en las cosas más pequeñas e ínfimas se consiguen gigantescas alegrías que no cuestan, pero valen la mayor fortuna del mundo.

El regalo que recibí al sentir mi corazón partirse en dos y luego sentirlo como crecía y se iba convirtiendo en una extensión de mi dentro de otra persona, supone uno de mis más grandiosos logros en la vida, uno porque son dos, ya partí la mitad que me quedaba para convertirla en otra extensión mía, el complemento de alma.

Nunca me había puesto a pensar hasta hace poco, lo afortunado que soy de tener lo que tengo, nada! Sí, y ese nada es mucho más que lo que siempre pensé que conseguiría en mi vida, porque aunque no he llegado al nivel que se supone todos esperaban de mi, aunque no soy el gran hombre que mis dos Madres* y mi Papá me pidieron que fuera cuando era niño, tengo muchas cosas que son tan valiosas que no es posible ponerles una etiqueta de precio, cuestan tan chin, que son invaluables, son tan pequeñas que no caben en este mundo.

No fui ni seré un gran ejecutivo, no soy tan gran artista como yo mismo creía que era, no tengo el dinero soñado durante tantas noches largas de limitaciones y sacrificios, no tengo nada de eso,  la Vida me ha quitado cosas materiales, a los ojos de los demás muy valiosas, me ha quitado a mi Papá y un Hermano, dejándome una sombría melancolía inacabable, una sombra en mis luces, en mis alegrías, me ha quitado la alegría de ver sonreir a mi Esposa, porque nos quitó a su Padre, mi suegro.

A cambio de todo eso que se llevó de mi lado, me ha regalado la capacidad para comprender completamente las palabras de esa oración maravillosa que escuchaba de labios de mi Papá, "Señor, concédeme la Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor, para cambiar las que sí puedo, y Sabiduría para comprender las Diferencias".

Me dió, no una, si no, dos Madres que me han sabido amar de una manera que no creía posible en este mundo, que siempre están dispuestas a darlo todo por mi, que creen en mi, en mi futuro, en mis palabras y en todo lo que hago.

Me ha dado la insólita alegría de poder verme a mi mismo sin espejo en mis dos hijos, me ha dado la bendición de sentirme orgulloso por ellos, me ha dado una Esposa increíblemente fuerte por dentro aunque frágil por fuera, me ha dado la sabiduría para saber amar a las personas incondicionalmente, sin discriminaciones ni tabúes.

Me ha regalado algo que muy pocos poseen, Amigos verdaderos. Me ha hecho ver en mi, la Paz que a pesar de todo crece con las más terribles situaciones como abono, me ha dado nada pero todo, más de lo que creía posible, mucho más de lo que pensaba que no tenía.

Me regaló la capacidad de ver, de capturar lo mejor de ella para los demás, la capacidad de sonreír cuando debería llorar, de consolar cuando debería ser consolado, de batallar cuando debería estar vencido, de comprender, entender, amar y soñar despierto.

Por todo esto soy agradecido, siento una rebosante alegría que está por encima de la tristeza y del desánimo, del pesimismo y del derrotismo, de la depresión, del terror, hoy no le tengo miedo a la oscuridad, porque he comprendido que sin ella tampoco brillan las estrellas.

Cuando mi corazón palpita, siento como se estremece mi alma ante el próximo reto que me espera, sé sin duda alguna, que no importa lo que venga, estoy dispuesto a enfrentarlo, no porque soy fuerte, si no porque sé que no estoy solo.